Manuel Prior ... la enorme calidad del trabajo que ejercita, más allá de modas y mercaderías, le entronca con las simas poco transitadas de la pintura y del arte, sin necesitar la anécdota y el oropel, pero proyectándose como uno de los más definitivos y sinceros artistas a los que el tiempo vivifica y ennoblece.

Carlos Sánchez 1989

 

En obras, aparece la serie gráfica realizada en homenaje a Garcia Lorca.

Galería FÚCARES

 

 

                               

 

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BIOGRAFÍA MANUEL PRIOR

Manuel Prior nace en la localidad de Puertollano (Ciudad Real) en 1933. Se trata de una ciudad muy diferente a la que conocemos hoy.
Era una población rural en desarrollo, con unos 20.000 habitantes y que gracias a la minería estaba experimentando un crecimiento socio-económico. Sin embargo, el Puertollano de 1933 se mantenía en una convivencia entre lo rural y lo urbano, lo artesanal y lo industrial.

Fue en esta ciudad donde, desde su infancia, Manuel comenzó a interesarse por la Pintura. Tras la Guerra Civil Puertollano no disponía de los medios para que un muchacho pudiese formarse en estudios de Bellas Artes, de hecho, su Salón de Arte no comenzó hasta 1949 como un pequeño concurso de arte local; lo que nos revela una zona donde apenas hay un escenario artístico y por tanto la única salida era Madrid. A pesar de ello, a los 15 años ya comenzó a pintar formandose por sí mismo tratando de imitar la naturaleza.

En 1953 Manuel Prior llega a Madrid. Acostumbrado a la falta de medios y dispuesto a seguir formándose por sí mismo coge un sencillo estudio teniendo fe en su propio futuro como pintor. La oferta cultural de la ciudad le permite tener contacto con los grandes maestros: el Greco, Velázquez, Goya, etc. pero además el ambiente artístico que se muestra en las distintas exposiciones permite a Prior el conocer multitud de pintores, distintas corrientes, etc. Todos estos contactos van aportando nuevos conocimientos de los que extrae enseñanzas que modelan de alguna manera su propia identidad artística. Para completar su formación también acude al Círculo de las Bellas Artes de Madrid donde se puede permitir trabajar con modelos.

Su afán por aprender era tal que en 1954 realizó un viaje por Francia, Alemania y Austria buscando este único fin: empaparse de las corrientes artísticas que vio en aquellos países. Este viaje es fundamental para entender el desarrollo del trabajo de Prior, ya que fue viendo las exposiciones del momento para aprender por sí mismo a trabajar en esas corrientes y determinaría su estilo personal. Al regreso a Puertollano participó en el certamen local y ganó el Primer Premio de Pintura con su obra “el Minero”, lo que le dio un empuje para continuar en su carrera de pintor. Se presentó al mismo concurso con su obra “Fuente Agria” donde fue premiado de nuevo con la Primera Medalla. Estas dos obras suponen un hito en la historia artística de Puertollano, y una vez ganadas decide irse a la capital.

De esta manera y alejado de un ambiente académico, Manuel da forma a sus primeros trabajos que ya marcan una personalidad bastante fuerte.

Para entrar en escena en Madrid era necesario tener una carta de presentación, aquí comienza el periodo de concursos y exposiciones del pintor. Un ejemplo de sus grandes logros fue la IX Exposición de Pintores de África en 1958, donde su obra “Mujeres marroquíes” obtuvo muy buena crítica y comenzó a atraer las miradas de algunas figuras del mundo del arte. En 1962 las críticas ya conocen a Prior y ven cómo ha ido perfilando su propio estilo pictórico.

En 1963 Carlos Antonio Areán González, crítico de arte, decide tomar un grupo de artistas (nada homogéneo) y sacarlos del anonimato. Es así como se crea el Grupo Castilla 63, compuesto por ocho pintores castellanos: Onésimo Anciones, Elena Asín, Lugán, Julio Plaza, Ventura, Miguel Pinto, García Núñez y Manuel Prior. La primera exposición que tuvieron fue en la Galería Biosca, y de ahí comenzó un largo periplo tanto por la geografía española (Barcelona, Oviedo, Algeciras, Segovia, etc.) como por el extranjero.

Aunque podemos considerar su participación en Castilla 63 como algo paralelo a su trabajo, puesto que fue el miembro más destacado, pero hay que reconocer el trabajo de Carlos A. Areán por llevar su obra a distintos escenarios del mundo artístico.

La obra de Manuel Prior ha viajado por distintas ciudades, y allí donde iba se cosechaban buenas críticas. En Salamanca (1966) se le presentaba como un pintor manchego valiente, con pincelada segura a pesar de su formación ajena a la Academia.

A pesar de que prácticamente toda su producción se realiza en su estudio de Madrid, la obra tiene buena recepción allá por donde pasa: León, Santander, Valladolid, Almagro, etc.

Desde 1967 a 1972 hubo unos años en los que no tuvo actividad, y a su regreso en Madrid los críticos temían encontrar un pintor en decadencia. Sin embargo, en 1973 vuelve a exponer y sorprende a la crítica con un estilo más maduro y consolidado. Así comienza otro periplo por toda España por ciudades donde su obra era aclamada, como Santander o León.

A destacar de estos viajes es su regreso a Puertollano en 1975. Este Puertollano experimenta sus mejores años demográficos, es una ciudad plenamente industrial. El centro de la ciudad tiene altos edificios y los mineros pasaron a trabajar a la refinería. Prior define este momento como una segunda vida, pues no reconoce la ciudad que le vio nacer, totalmente transformada.

Dos años más tarde participa en el XXVIII certamen local ganando de nuevo el Primer Premio. Esto le da un empuje en su tierra y comienza a recorrer los principales eventos de la provincia de Ciudad Real, entre ellos destacamos el premio del Molino de Oro (en la importante Exposición Internacional de Valdepeñas) en 1977, o su contacto con la Galería Fúcares (Almagro).

En estos momentos, aunque durante la década de los ochenta mantiene exposiciones por toda España, también hay una conexión con su tierra. No sólo se trata de llevar su obra a salas de exposiciones o galerías, sino que su estilo experimenta una tendencia a temas regionales, a una añoranza de La Mancha tradicional en la que nació.

Con la llegada de los noventa la producción de Prior persiste, sin embargo, las tendencias artísticas han cambiado. El Madrid que conoció el pintor ha ido desapareciendo a pesar de que la obra de Prior permanece vibrando con la misma fuerza. Actualmente, imparte clases en su estudio de Madrid mientras continúa pintando con sus 84 años.


SU OBRA

Es de destacar que Prior tuvo un aprendizaje no formal, es decir, que no acudió a la Academia. Esto hizo posible que desarrollase una identidad personal en su trabajo. Tomaba apuntes del natural, y aprendió a fijarse en el modelo con sus clases en el Círculo de las Bellas Artes de Madrid, sin embargo, es habitual que trabaje reteniendo en la memoria una imagen que luego filtra en el lienzo. Este método está muy ligado a los expresionistas alemanes que, en contra de los impresionistas, buscaban una realidad interior.

Manuel Prior no ha tenido problema en referenciar en su trabajo a las figuras que ha considerado útiles en su trayectoria: Pancho Cossío, Benjamín Palencia, José Gutiérrez-Solana, Gregorio Prieto, Vázquez Díaz o autores extranjeros como Rouault. De ellos aprendió a definir su estilo, pero sobre todo, agradece al Greco sus lecciones en cada uno de sus cuadros y del que aprendió a ver el mundo más allá de la realidad.

A su llegada a Madrid y en sus primeras exposiciones le definen como un artista de estilo ingenuo, con una paleta rica de tonos austeros. Pero después de sus trabajos con Castilla 63 le consideran dentro del nuevo movimiento de “Nueva Figuración” (debido a que sus temas predominantemente son figurativos) y ante todo expresionista. La crítica le considera capaz de trasmutar los modelos a un estilo pictórico según la sustancia plástica, manteniendo un estilo recio y contundente que le caracteriza.

A lo largo de su vida trabaja temas populares de gentes humildes, pero sus primeras obras se diferencian de las últimas en un estilo fuertemente madurado. Si comparamos el Minero de 1953 con Camuñas de 1979 encontramos mayor seguridad en la pincelada y una unidad de estilo conforme al discurso general. Sin duda, a pesar de la cantidad de artistas que trabajan el Expresionismo, es fácil distinguir a Prior de otros debido a esa fuerte personalidad pictórica.